Antes y después, de tapete de mesa a mochila.



   Cuando pienso en hacer algún complemento, siempre intento buscar algún material que tenga un acabado bonito y que sea un poco diferente.
Los típicos tapetes de mesa de abuela son uno de esos materiales que vale la pena recuperar, como están hechos a mano no hay dos iguales, además la persona que los cosió se pasó muchas horas pensando en el diseño y tejiéndolo con paciencia para que quedara perfecto, así que se merecen salir de las cajas del desván.

Para esta mochila yo voy a utilizar dos que he encontrado con un bonito dibujo de flores, estos son bastante grandes y cuadrados lo que me viene perfecto. Pero si no tenéis  algo similar, siempre podéis unir varios diferentes para conseguir el tamaño que queráis.

Los materiales que se necesitan para hacer una mochila como esta son:

Dos tapetes de 50x50cm.
Tela para el forro.
Retal de cuero.
Tijeras.
Alfileres.
Aguja para piel e hilo encerado.

Antes de empezar a hacer la mochila yo voy a teñir los tapetes de marrón chocolate, tienen un par de manchitas de estar guardados que no se van, y así además la mochila parecerá más otoñal que en color beige.

Lo primero es cortar dos piezas de tela del mismo tamaño que los tapetes, si escogéis una tela en color claro como yo, vais a favorecer que se vea más el trabajo de ganchillo.














En este paso coseremos todas las piezas de tela a la vez, para darle la forma a nuestra mochila y que ya nos quede el forro puesto.
Colocamos las piezas de ganchillo una encima de otra con los dos trozos de tela en medio, y lo unimos todo por el borde con alfileres para que no se nos mueva. Dejamos sin cerrar la parte de arriba.














Ahora cosemos pasando un pespunte, que intentaremos esconder un poco en la parte más tupida del tapete.


















Lo siguiente es rematar la boca del bolso. Doblad un poco el forro hacia dentro y pasadle un pespunte por encima uniéndolo con el tapete, así no se nos moverá cuando le metamos peso.


















Para hacer las asas cortamos dos trozos del retal de piel de 3cm de ancho y 65cm de largo. Y para el cordón que cerrará el bolso un trozo de 1cm de ancho y 1’10m de largo. Si no conseguís sacar un cordón de vuestro retal siempre se puede comprar uno ya hecho.












Luego estas se cosen a la mochila, con el hilo encerado, que es más resistente. Cosed primero un extremo en la esquina de abajo y luego  el otro justo en el centro. Para que os sea más fácil pasar la aguja, en los extremos de las asas haced primero los agujeros, con un punzón o la punta de una tijera.



  




























Para terminar, con una tijera de punta fina, se hacen unos pequeños cortes al forro por toda la boca del bolso y como a un par de centímetros del borde. Por ellos pasaremos luego la cuerda para que al apretarla se cierre la mochila.



  
          
                   













Me encanta el resultado final, el forro en color claro hace que destaque mucho el trabajo que tenía el tapete.


                                  
 Y además es muy cómoda!!













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