Antes y después, bolso de terciopelo.



    Con sólo una pequeña reforma podemos conseguir darle a un complemento antiguo y un poco deteriorado un aspecto nuevo y muy de tendencia esta temporada.
Este era un bolso viejo que tenía unas cuantas cintas decorativas bastante estropeadas y al quitarlas se levantó la piel.
Como es rígido tiene la estructura perfecta para forrarlo de manera muy sencilla, un poco “a parches” y que bien. Así que utilizaré un retal de terciopelo, que es bastante elástico y además no se deshilacha.

En este antes y después sólo utilizaremos:

Un bolso viejo.
Un retal de terciopelo.
Pegamento para tejidos.
Tijeras.
Cinta métrica.


Lo primero es cortar en nuestro retal las piezas que vamos a necesitar para forrar nuestro bolso.
Yo sólo utilizaré tres, un rectángulo pequeño para el bolsillo delantero, una especie de U para la parte que rodea el bolsillo delantero y un rectángulo largo para la tapa y la parte trasera del bolso.














Ahora ponemos un poco de pegamento directamente encima de las zonas a forrar del bolso y las vamos cubriendo con nuestras nuevas piezas de terciopelo.














Como hay varias zonas en donde se verá el color y la piel original del bolso, como la correa o los laterales, tampoco cubriré el bolsillo delantero por completo, así le dará también un poco más de contraste y quedará más original con ese efecto bicolor.














Dejamos que seque bien el pegamento y ya podemos estrenar nuestro “nuevo” bolso.
  



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